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La voce della vera Cuba

Oggi un caro amico mi ha inviato un comunicato che sta girando sul web a proposito della rinuncia da parte di Fidel castro di accogliere l'invito dell'organizzazione degli stati americani a far rientrare Cuba in questo organismo internazionale. Lo riporto integralmente per chi conosce lo spagnolo ma il senso risulterà chiaro anche a chi non lo parla. Un'altra Cuba alza la voce e grida chiaro e tondo ai Castro che ormai non rappresentano più i cubani, non ne interpretano i bisogni, i desideri e le opinioni. Tra l'altro nel comunicato si legge: "Ma deve essere chiaro che la voce delle autorità dell'isola riflette solo la visione delle autorità dell'isola. L'espressione ufficiale di Cuba non coincide con l'opinione della Cuba reale. Già da molto tempo." Il documento, firmato da Manuel Costa Morúa portavove del Parp, partido arco progresista, è frutto anche di una consultazione con le altre forze progressiste, riformiste e socialdemocratiche cubane e lancia anche l'appello a tutte le organizzazioni a lavorare insieme. Sarebbe bello che ciò avvenisse e per chi ha a cuore il benessere e la libertà di questo popolo oggi può fare qualcosa di piccolo ma molto concreto: diffondere questo comunicato sul web in tutto il mondo.

 

La Habana, 9 de junio de 2009

Declaración

El partido Arco Progresista quiere reconocer y agradecer, en nombre de cientos de miles de ciudadanos cubanos, la histórica decisión de los países de las Américas de revocar la suspensión del Estado cubano de la Organización de Estados Americanos (OEA), adoptada en 1962.

Esta decisión histórica tiene el respaldo, podríamos asegurar, del setenta por ciento de los ciudadanos cubanos de la isla. Hasta el mediodía de hoy, 9 de junio, cientos de estos ciudadanos a lo largo de toda Cuba, miembros, simpatizantes o amigos del Arco Progresista, han venido mostrando su acuerdo con una reinserción que, indicativa de los nuevos tiempos que corren por nuestro hemisferio, refleja la voluntad de renovación de la OEA. En consulta con otras organizaciones y formaciones políticas cubanas, el Arco Progresista pudo captar el mismo espíritu: los cubanos se sienten complacidos con el regreso político de Cuba a su entorno político y cultural.

Y el gobierno cubano ha reaccionado. Pero debe ser claro que la voz de las autoridades de la isla solo refleja la visión de las autoridades de la isla. La expresión oficial de Cuba no coincide con la opinión de la Cuba real. Hace ya mucho tiempo. En lo que toca a la relación Estado-sociedad, el discurso del gobierno no tiene ninguna legitimidad como vehículo de las corrientes de opinión principales que circulan en todos los grupos y niveles de la sociedad cubana. Ello compromete, entre otras cosas, el tipo de relación que sostiene la comunidad internacional con Cuba. Esta dialoga, profundiza y extiende sus relaciones con un gobierno que no representa, en términos de valores, ideas, intereses e inquietudes, a los ciudadanos cubanos. Y no podría ser de otro modo porque, ¿cómo un gobierno puede expresar la voluntad y opinión de un país y de unos ciudadanos contra los que gobierna?

El divorcio explícito de las autoridades de Cuba con los cubanos viene fraguándose paso a paso a partir de 2002. Desde la reforma constitucional de ese año, que nos privó de nuestra condición básica de ciudadanos; pasando por las mieles del poder, que dejaron bien claro que las correas de mando en Cuba pertenece a los comandantes de la Sierra; hasta la reciente sustitución de los cubanos de 2009 por los cubanos de 1962, quienes constituyen menos del 10 por ciento de la población actual de la Isla, el gobierno ha institucionalizado el modelo de la “real gana” como pauta para la toma de decisiones fundamentales que comprometen nuestro presente y nuestro futuro.

Su negativa a reintegrarse a la OEA confirma este modelo. Confirma también su desorientación estratégica frente al nuevo comienzo definido por el presidente de los Estados Unidos en relación con Cuba. Una desorientación estratégica que pone de relieve la esquizofrenia de rechazar una relación fluida y mutuamente respetuosa dentro de marcos institucionales con los Estados Unidos, aferrándose al pasado, al tiempo que se fortalecen las dependencias con ese país.

Rechazar un nuevo comienzo en las Américas, a favor de una vieja subordinación económica con los Estados Unidos es muestra de la falta de visión del gobierno de Cuba.

Definir una nueva política en las Américas es imprescindible para Cuba frente a la orfandad estratégica de las autoridades de la isla. Para el Arco Progresista constituye un buen punto de partida la reinserción del Estado cubano, siempre de acuerdo con las “prácticas, propósitos y principios de la OEA”, tal y como consigna la resolución adoptada en Honduras. Para nosotros se trata ahora de definir esa estrategia y de encontrar los canales apropiados para conectar la sociedad civil y la comunidad prodemocrática cubana con sus homologas en el hemisferio.

Manuel Cuesta Morúa

Portavoz

Pubblicato il 12/6/2009 alle 0.28 nella rubrica Mi casa es tu casa.

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